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NUEVO E-MAIL

22:52 @ 11/10/2010

SI DESEAS RECIBIR CONSEJO ESPECIAL, ESCRIBE A: restaura_sos2010@hotmail.com, pero por favor, no agregues esta dirección a tus contactos para que no lleguen spam. Gracias!

ACTUALIZANDO...

20:16 @ 11/10/2010

Ya se han pasando varios meses... quien sabe un año desde que posté las últimas cartas... Y a pesar del silencio en relación a nuevas cartas, las anteriores han seguido siendo de bendición para muchas mujeres alrededor del mundo... Perdona si no respondí tu mail, si no entré en contacto, pues mi vida tomó un nuevo rumbo y en él hubo poco tiempo para parar y escribir, pero principalmente porque junto con los mensajes de pedido de ayuda, comenzaron a llegar muchos spam, mensajes de virus, etc; lo que impidió que pudiera simplemente recibir aquellos que pedían ayuda y oración. Por eso decidí actualizar hoy, para mejorar eso. Abriré un nuevo mail, donde podrás escribir, pero te pido que no me agregues como contacto, ya que si lo haces, en poco tiempo estaré recibiendo un montón de mensajes indeseados. Escríbeme sin agregarme a tu lista de amigos, así podremos seguir usando este medio como canal de comunicación. Bueno, pero quiero animarte... Si has vuelto acá después de mucho tiempo, quiero que sepas que todo lo que acá está escrito es un testimonio real de restauración de matrimonios. Nuestra historia fue totalmente transformada por la Gracia de Dios y hoy vivimos una vida feliz, en paz, con un matrimonio estable, una vida abundante y dentro del propósito de Dios. He entendido que todo se transformó en una gran bendición. Esto es lo que dijo el apóstol Pablo en Romanos 8:28 - 'Todas las cosas ayudan a bien a aquellos que aman a Dios y son llamados conforme a SU propósito'... No dice 'algunas' cosas, ni tampoco 'las cosas buenas de la vida', él asevera: TODAS LAS COSAS... En aquél tiempo de oscuridad, era difícil pensar que todo eso, la separación, la traición, el desamor, la desunión, podrían colaborar para mi bien... No era posible pensar así, nada me dejaba creer esa verdad... pero este versículo es un principio de Dios, y es una promesa que se cumplirá en la vida de todos aquellos que cumplan esos dos requisitos: AMAR A DIOS Y SER LLAMADO CONFORME A SU PROPÓSITO. Hace poco tiempo entendí mejor que es lo que esto significaba. Muchas mujeres y hombres han venido a mí en estos últimos años pidiéndome consejos para restaurar; pero pocos realmente han entendido que el camino de restauración tiene una PUERTA y esa puerta se llama JESUS. La restauración de un matrimonio no puede ocurrir por fuerzas humanas o esfuerzos personales; si Dios no es el Centro de nuestra vida y el Señor de nuestros caminos, no es posible restaurar. Tal vez sea posible reconciliarse momentáneamente, o tal vez volver a vivir juntos... pero RESTAURAR verdaderamente, sólo es posible si Jesucristo es el Rey de nuestra vida y le dejamos guiarnos en este proceso. Eso significa AMAR A DIOS, pues cuando estamos en medio de la tempestad y de la guerra, nuestra tendencia será apartarnos de Dios de forma espontánea y sólo el AMOR por Él nos hará perseverar orando, esperando, confiando y obedeciendo sus órdenes. Sin oración y súplica no sucederá el milagro! Dios tiene todo el poder para realizar la obra, pero dentro de su propósito El desea enseñarnos, tratarnos, disciplinarnos y prepararnos para esta nueva vida juntos - después de la separación. Hoy comprendo, que dentro del PROPÓSITO de Dios al permitir esta tragedia en mi vida, estaba también tratar mi carácter. ÉL quería enseñarme el amor incondicional, el camino del perdón de corazón, la humildad, y la misericordia. Nada de ello habría aprendido si no fuera por esta permisión de DIos al enfrentar la tragedia familiar de la separación. Entonces, comprendo que si soy llamada conforme al Propósito de Dios, si estoy caminando en SU voluntad y si le he colocado en primer lugar en mi vida, la consecuencia será que aún las cosas terribles serán transformadas en bendición en nuestra vida. Por eso, querida amiga, si hoy lees y te encuentras en medio de una tempestad, no te olvides que primero tendrás que ajustar tu propia vida a los principios de Dios... primero serás tú pasando por el proceso de tratamiento, para prepararte para cuando la promesa de restauración se cumpla en tu vida... Déjale tratarte... entrégate al Señor... vale la pena confiar en Él... Abandona aquellas prácticas equivocadas que te alejan de Dios y acércate a El para que encuentres la luz y la sabiduría para tu camino... Sigo aquí, puedes contar conmigo... Dios es un Dios Todopoderoso! Un DIos de grandes milagros! Aún opera hoy, y desea hacerlo en tu vida! No te desanimes! Cuéntale tu problema y El te dará la sabiduría que necesitas para salir de él... Con amor, Paula

 

Hola querida amiga:

 

¿Cómo está tu jornada? ¿Está pesada la carga? ¿Va lento el proceso? ¿Las evidencias desaparecieron en el horizonte y la duda comenzó a rondar tu mente?  Bueno, sé que no debe estar siendo fácil y que viniste aquí a buscar palabra de aliento, palabra de ánimo para continuar confiando en el Poder y la misericordia de Dios.

 

Quiero compartir contigo un testimonio, porque sé que cuando estamos viviendo procesos demorados de restauración, a veces sentimos ganas de saber si alguien ya consiguió alcanzar la bendición o si alguien ya recibió la gracia de Dios…

 

El fin de semana pasado, fuimos impulsados por Dios para visitar un matrimonio en otro estado de Brasil que estaba pasando por una situación de crisis.  Nosotros ya estabamos orando por ellos, y sabíamos del deseo de la esposa de restaurar la relación, sin embargo muchas cosas habían sucedido y él finalmente había decidido irse de la casa debido a la tensión entre ellos y la presión ejercida por el propio pecado y la confusión el su mente.

 

Ella estaba desesperada, pues había orado y pedido a Dios y se había dispuesto a perdonarlo, pero él había decidido salir de casa para vivir su vida… Él había luchado un poco, mostrando su confusión, diciendo que aún dudaba si era lo correcto, pero que tenía tanta confusión que necesitaba “un tiempo”.  Esta familia está compuesta por ellos y 4 hijos, siendo el menor de ellos de apenas 5 añitos.  Imagínense el dolor de aquellos  hijos al ver su hogar desmoronándose poco a poco!  Uno de ellos clamaba preguntándoles a su madre: Cuándo seremos una familia normal otra vez?

Pero sabemos que nuestra lucha, como dice la Palabra, “no es contra sangre y carne”, sino contra principados y potestades, contra el enemigo de nuestras almas que tiene el propósito de hurtar, matar y destruir (Juan 10:10), y fue él quien se levantó una vez más para destruir una familia, para separar otro matrimonio y causar marcas definitivas en esos niños!  Por eso, querida, cuando oímos que aún había esperanza, y en oración, en la dependencia de Dios, decidimos ir, mi esposo, un matrimonio de amigos y yo, con la finalidad de rescatar esta familia en crisis.

 

Dios preparó todo, viajamos más de 3 horas, con los niños y llegamos allá con la misión especial de dejarnos ser usados por Dios para que esa familia fuera ministrada.  Y bueno, tuvimos un tiempo de calidad, guiado por el Espíritu Santo de Dios, donde dejamos que cada uno hablara, colocamos la Verdad de Dios en la mesa y les orientamos de acuerdo con la Palabra de Dios.  Entonces, un milagro sucedió, el marido dio un gran paso de fe, primeramente aceptando a Jesús en su corazón y comprometiéndose con Él de alma y cuerpo.  Entonces, Dios le curó las heridas y le orientó para que fuera libre de sus ataduras y le vimos comprometerse con su familia nuevamente.  Tanto él como ella se pidieron perdón y se comprometieron a luchar por la restauración del matrimonio y de la familia.  Él tomó una postura de inmediato y volvió a casa.  En casa, le pidió perdón a los hijos y les dijo que no necesitaban temer porque él no abandonaría el hogar. Y juntos nos alegramos por el milagro de restauración que Dios hizo delante de nuestros ojos!!!

 

Amiga, Dios está en control de todo, y los corazones de todos los hombres están en sus manos!  ÉL es capaz de transformar incluso el corazón más duro en un corazón de carne!  No desistas de orar, persevera clamando día y noche delante del Padre, pues Él tiene cuidado de ti y ÉL responderá cada una de tus súplicas.

 

Que Dios te fortalezca a través de este testimonio!

 

Un gran abrazo,

 

Paula

 

 

iQuerida amiga...

 

Hace tiempo que no escribo cartas… He estado en contacto con muchas de ustedes a través de emails, pero he sentido falta de compartirles aquello que Dios me ha mostrado durante este tiempo…

 

Estos últimos meses hemos estado estudiando Apocalipsis, un estudio realizado por mi esposo, y hemos sido muy bendecidos, ya que en cada capítulo hasta ahora, Dios nos ha instruido y mostrado el camino que debemos seguir.

 

Estudiando el capítulo 3, a partir del versículo 7 hasta el 13, analizamos la Iglesia de Filadelfia, de donde saqué grandes enseñanzas que quería compartir contigo hoy.

 

La Iglesia era una iglesia que buscaba la santidad de Dios y por eso Dios la confirmaba y se manifestaba entre ellos, como dice el verso 7b.  Era una iglesia que no quería desagradar a Dios.  Ella quería estar a cuentas con Dios y agradarlo con su vida. De la misma forma, veo como es importante para nosotras que estamos viviendo un proceso de restauración, estar atentas constantemente y vigilar, ya que nuestra carne es débil y siempre estará en lucha contra aquello que Dios nos mostró.  Las circunstancias que enfrentamos, a veces se revelan contra la Voluntad de Dios y nos hacen flaquear, sin embargo, si nos mantenemos en la brecha, santificándonos y apartándonos del pecado y de todo aquello que nos hace dejar de mirar hacia el Señor, entonces nunca perderemos de vista la Promesa de restauración y la Perfecta Voluntad de Dios.

 

Dios también confirma que esta iglesia tenía autoridad, cuando en el verso 3:7c dice que “Él tiene la llave de David; el que abre, y que nadie cierra y cierra y nadie abre”.  Él se revela a la Iglesia como aquél que tiene todo el Poder, y que ha delegado esa autoridad a ella.  Querida, Dios, que tiene todo el poder, está del lado de la restauración, ÉL dice de sí mismo que ÉL “abre y nadie cierra”, entonces para apropiarnos de esa promesa, debemos creer en su Poder total y el control absoluto que ÉL tiene sobre lo que estamos viviendo. No mire las circunstancias cerradas, pues si Él prometió actuar, Él abrirá esa puerta… Y cerrará aquellas que deben ser cerradas… ¡Oh! ¡Que Dios maravilloso tenemos de nuestro lado! Piense en esto!

 

Esta iglesia no solamente se santificaba constantemente en su mente, sino también mantenía las “brechas” de su vida cerradas, es decir, no le daba legalidad al diablo, no dejaba que su enemigo tomara terreno o espacio en su cuerpo.  Asimismo, querida, debemos mantener al enemigo lejos de nuestro territorio, para que no se sienta con autoridad para saquear nuestra casa y destruir nuestra familia.  Tenemos que “desterrar” de nuestra casa el orgullo, la incredulidad, toda maledicencia, todo aquello que le da espacio al diablo en nuestro hogar…

Por eso examinémonos constantemente, y dejemos que el Espíritu Santo nos revele donde hemos abierto alguna brecha que haya dado legalidad al enemigo en nuestra tierra.

 

En el versículo 8 Dios describe a la Iglesia como pequeña. Él dice: “aunque tienes poca fuerza, guardaste mi palabra”…  ¡Como me siento identificada con este adjetivo! ¡Cuántas veces me sentí debilitada, como si no hubiese más fuerzas en mí!  Pero ahí, en mi debilidad Él se reveló con su Gracia suficiente para fortalecerme en aquél momento de tal manera que yo pudiera continuar.  Entonces, veo estas palabras como una forma de aliento, cuando dice que teniendo poca fuerza, guardaste mi palabra… Esto quiere decir, a pesar de estar débil, e aunque te sentías desfallecer, no desististe!  Él conoce nuestra debilidad y sabe nuestro límite, la Palabra de Dios es clara cuando dice en 1 Corintios 10:13 que no nos dará mayor carga que la que podemos llevar…  Por eso, Él conoce tu batalla, y ya te dio la victoria para vivir el mal de este día… Deja tus cargas diariamente con Él, él las llevará por ti…

 

Me sorprendí también muy favorablemente al leer el versículo 9 y darme cuenta  que esta iglesia era tan fiel a Dios, que Él prometió que sus enemigos, aquellos que la perseguían y la acusaban injustamente, serían derrotados.  Sin embargo, lo que me impacta no es saber que serán derrotados, sino que Dios promete que vendrían y se postrarían, mostrando así que aquellos que hablaron mal, un día aún se juntarían a ella y reconocerían su error.  ¡Qué tremendo!  Dios es capaz de transformar el corazón de cualquiera, incluso de nuestro peor enemigo y tornarlo hacia nosotras… Piense en esto… Principalmente cuando vea que su marido está cerrado, cuando vea su corazón duro y virado contra usted…   No se desanime… Dios prometió hacer volver ese corazón… No porque usted lo merezca, pero será su confianza y fidelidad en el Poder transformador del Señor, que harán con que Él mueva su mano a favor y así El le honrará.  Por eso, mientras la honra de Dios no llegue, no se defienda… Simplemente descanse en Él… y deje hasta el día en que Él le honrará y derrotará sus enemigos, transformando sus corazones…

 

Esta Iglesia tenía una fe tan inabalable, que tuvo paciencia para esperar en Dios… el actuar de Dios… Lea “Como guardaste la Palabra de mi paciencia, también yo te guardaré en la hora de la persecución…” (3:10)   Observe que ella guardó la orden de Dios de tener paciencia en medio a las tribulaciones.  Ella no se desesperó delante de los ataques del enemigos, ya que supo tener paciencia y esperar el momento en que Dios cambiaría las situaciones contrarias, las persecuciones, la poca fuerza, las traiciones, en fin, no dejó que el rencor y la incredulidad afectasen su amor genuino y la visión que Dios le había dado.  Ella se afirmó en la promesa y no se soltó hasta que la vio cumplida.  Así también mi querida amiga, debes ser como “Filadelfia”… Debes ser una mujer de fe, una mujer fiel…  Que no desiste, que espera el tiempo de Dios, que no se desespera y nunca duda de él… Abre tus ojos espirituales para ver lo que ÉL tiene preparado para tu vida, para tu matrimonio y tu familia… Mira todo a través de los ojos de Dios…

 

En el versículo 11 Dios le hace una advertencia: “He aquí vengo pronto, guarda lo que tienes para que nadie tome tu corona…”  Este consejo era para que no se desanimaran, porque de todas formas, esperar es muy difícil, pero aún más en un mundo que corre contra los principios y contra la Voluntad de Dios.  Él advirtió que el enemigo intentaría desviarla del camino, robarle la fe… pero ella no debía desistir, ni desviarse del propósito, no importa cuánto demorase…  Querida, si has pensado en desistir, escucha la advertencia que el propio Señor te hace… Él dice que Él no tardará, sólo no debes caer en la tentación de largar todo antes del tiempo…  Afírmate en Él y continua esta jornada, no mires el calendario…  Dios ya determinó el tiempo de la lucha… por favor, no desistas… no te des por vencida antes del tiempo…

 

¿Sabes lo más interesante de todo?  Es que en el versículo 12 aún Él de cierta forma ya te revela el por qué de pasar por tanta luchas y por el fuego de la prueba.  Él le dice a esta iglesia que “ella será columna”, es decir, Dios la levantará como sustento para otros en tiempo de tribulación, pues ella estará firme cuando otros estén pasando por el mismo valle.  ¡Qué maravilloso cierto?!  Piensa, hoy yo estoy aquí siendo esa columna para ti, porque ÉL me levantó para ser sustento hoy para tu vida…  Así también El hará contigo cuando seas aprobada después de este tiempo de tribulación!!  Qué bendición es saber que incluso nuestro sufrimiento, cuando es en Dios, hay un gran propósito, un propósito mundial, eterno!!  De hecho, es interesante constatar que la iglesia de Filadelfia fue una iglesia que sirvió de sustento para muchas iglesias perseguidas en aquella época y fue refugio en medio de la crisis.

 

Finalmente, Él dice que colocará su marca en ella. Mira el versículo 12. “… Y escribiré sobre él el nombre de mi Dios…”  Aquél que venza recibirá la marca permanente del carácter de Dios en su vida, la imagen de su Creador será plenamente restaurada en él.  Así también querida, todo este fuego y esta prueba servirán para que en el fin de este camino, lleves en ti la marca de Cristo y las personas vean en ti la vida de Cristo.   Esa marca es eterna y no hay nada que pueda apagarla.  Por eso, persevera, vale la pena, Dios está tratando tu carácter y El dejará su marca en ti después de que pases por las muchas aguas.  Y al fin, todos aquellos testigos que hoy nos miran con incredulidad y burla, verán que Él es nuestro Dueño y Señor, que nuestra vida, matrimonio y familia pertenecen a Él.

 

¡Qué maravilla ¡Amo a mi Señor porque ÉL es perfecto!  Querida, Él nunca falló, ¿será que ahora va a fallar contigo?  No, Él es Dios, Perfecto y Todopoderoso!! No te equivocaste al confiar en Él tu causa!

 

Encontremos inspiración en la historia y la palabra para Filadelfia!  Quiera ser una Filadelfia, porque a propósito, Filadelfia significa “amor fraternal”, amor de hermano, aquél amor que se dedica, se entrega a favor del otro…  Vamos a amar con este amor… Continuemos firmes en aquello que Dios nos prometió y dejémonos guiar por Su Voluntad!

 

Que Dios te ilumine y te dé sabiduría en cada momento de tu vida!

 

Con amor

 

Paula

 

 

 

 

Si no te das por vencida...

00:13 @ 03/04/2009

“No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.  No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.”

                                               Gálatas 6:7-9

 

Si no nos damos por vencidos…

 

Un gran saludo… después de algunos meses de silencio.  Hoy quiero animarte, tal vez hayas llegado acá buscando una palabra de aliento en medio del desierto que vives y por eso, deseo que esta palabra sea como una gota de agua en tu boca sedienta.  Así es la Palabra de Dios, que nos consuela, nos exhorta y nos inspira a seguir la jornada que Dios nos preparó.

 

El camino de la restauración es una jornada dura.  Es necesario mucho tiempo, paciencia, y también una total dependencia de Dios mientras el proceso se cumple. 

 

El problema es que a veces, en medio del camino, nos desanimamos. Principalmente cuando las circunstancias que nos rodean parecen caminar en un rumbo opuesto al que nos fue prometido y cuyo fin es la restauración.  En esos momentos, pensamos que nuestras oraciones están siendo en vano y pensamos en desistir. 

Y ahí, cuando dejamos de orar, de clamar y de pedir a Dios su fortaleza y su dirección, comenzamos a reaccionar de manera egoísta nuevamente, como alguien que perdió la esperanza… perdemos de vista el milagro y nos dejamos controlar por el resentimiento, el egoísmo, la rabia, etc… Todos esos sentimientos que estaban en nuestro corazón pero que habían sido crucificados en Cristo.

 

Por eso me parece tan oportuna esta exhortación y promesa de Dios que dice: “No te canse porque pronto cosecharás”.  ¡Cuántas veces paramos de andar y declaramos: Es que estoy cansada! No sé si aguanto más!!!  Y es cierto, somos humanas, somos débiles, somos vulnerables, pero detrás de esta persistencia hay una recompensa. Y esa recompensa es una cosecha llena de frutos apacibles de justicia. Son frutos de paz, de armonía, de restauración. Y es eso lo que deseamos, es eso lo que buscamos.

 

Perseverar es una virtud que sólo se prueba en tiempos de tribulación. No hay como saber si somos perseverantes, a menos que estemos pasando por un tiempo de prueba, donde permanecer firmes sea la única forma de salir victoriosos de ella.  Y claro que no es fácil perseverar.  Es la decisión firme de continuar caminando, a pesar de las circunstancias adversas.

 

Esa decisión firme está fundamentada en una convicción. ¿Y cuál será la nuestra? La convicción de que Aquél que nos prometió la restauración estará con nosotros en cada momento de la jornada y no nos abandonará. Él nos dará las fuerzas que hoy nos faltan para proseguir.  Él nos dará la sabiduría de que hoy carecemos para administrar esta situación caótica.

 

¡No desfallezcas! ¡No te canses! ¡No pares antes de terminar el camino! ¡No te desanimes!  Cada vez que miras las circunstancias, vuelves a colocar tu mirada en lo finito, en aquello que no permanece, en aquello que cambia constantemente, y que por eso no te trae ninguna seguridad.  Las circunstancias son pasajeras… mañana todo será diferente.  Créele a Dios, Él te promete paz en medio de la tormenta, Él te ofrece fortaleza para el tiempo de angustia y ha puesto a tu disposición la sabiduría que necesitas para saber qué hacer.  Aférrate a Él y solamente a Él.  Pasa más tiempo en su presencia y verás que hallarás consuelo y ayuda.

 

“Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará” (Hebreos 10:36, 37).

 

Por eso, ten paciencia.  Aférrate al Señor, haz Su voluntad. Déjate guiar por Él y no por tus emociones pasajeras y traicioneras que cambian de acuerdo a las circunstancias.  Afírmate en la promesa que Él te da de que no tardará la promesa en cumplirse, si acaso permaneces haciendo SU voluntad. Él nunca te abandonará, ni te dejará.

 

Y tal como dice el profeta: “Aunque tardare…, espérala, porque sin duda vendrá, no tardará” (Habacuc 2:3).

 

Con amor,

 

Paula

 

 

 

“No se avergüence el oprimido; alaben tu nombre el afligido y el necesitado”…

Salmos 74:21

 

Me imagino que en este momento en que estás entrando al blog, tu corazón está quizás triste, quien sabe estás desanimada, sin esperanza, y tal vez hayas venido aquí buscando algún consuelo, alguna palabra de aliento para poder continuar tu jornada.

 

Es que en lo momentos de crisis parece como si nos quedáramos ciegos, impedidos de mirar con fe para aquello que queremos ver: ¡la restauración!  Hay una lucha interior entre aquello que creemos, aquello que sentimos y aquello que vemos.  Estoy segura que interiormente tú crees en Dios, que crees que ÉL tiene poder para actuar a tu favor en esta situación tan difícil; sin embargo, cuando miras las circunstancias, cuando ves a tu pareja haciendo algo que te hiere, o tomando actitudes que afectan tu familia o a tus hijos… entonces, tus sentimientos se duelen, y la tristeza, mezclada con el dolor, la incredulidad y el orgullo herido, se conjugan provocando una reacción de desánimo total…

 

Sí, eso nos sucede a todos… Es así que reaccionamos todos los seres humanos.  Pero Dios siempre tiene una Palabra de orientación para nuestra vida.

 

Y la Palabra de hoy es desafiadora. “Alabe el afligido y el necesitado… no se avergüence el oprimido…”  ¿Cómo? ¿Alabar? ¡Pero si estoy pasando por el peor momento de mi vida!!  O acaso ¿no se da cuenta que estoy sufriendo demasiado? ¿No ve que mi situación es complicadísima?

 

Alabar… Alabar… ¿Qué es eso? En el sentido estricto de la palabra es simplemente reconocer las virtudes de Alguien.  Entonces, lo que quiero decir es que en medio de las tribulaciones, cuando estamos afligidos y necesitados, para no permanecer en ese estado de opresión y de vergüenza, la orden de Dios es que Alabemos!

 

Sí!! Alabar el Nombre del Señor en medio de la tribulación hace que sucedan milagros!  Observe conmigo la historia de Pablo y Silas en Hechos 16: 24-26.  Ellos eran siervos de Dios, estaban en medio de una misión, con el objetivo de hablar del amor de Dios a las personas.  Ellos fueron injustamente acusados y llevados a prisión. Y no contentos con eso, sus perseguidores aún les colocaron en una celda aislada, y los amarraron al cepo.

 

¡Mire las circunstancias! ¿Eran favorables? ¿Había algo bueno en lo que les estaba pasando? ¡No! Al contrario, parecía que todo empeoraba cada vez más!  Ellos tenían todo el derecho de levantarse contra Dios y quejarse diciendo que era “injusto” que estuvieran viviendo una situación tan contradictoria siendo que eran siervos de Dios y aún habían entregado sus propias vidas para realizar la obra de Dios!

 

Sí, ellos también podrían hacerse las víctimas, y comenzar a murmurar, maldecir, reclamar, contar sus desgracias y comenzar cada vez más a sentirse más miserables por estar viviendo aquello…

 

Pero observe la actitud que tuvieron… Cuando era cerca de la medianoche, los encontramos alabando y cantando al Señor en voz alta, de tal forma que todos los que estaban en la cárcel conseguían oír la alabanza! ¿Cómo era posible?

 

Es que ellos, querida amiga, sabían el PODER que tiene la alabanza en medio de la tribulación!  Ellos entendieron que aquél que alaba a Dios en todas las circunstancias, tranquiliza su alma, inspira a su prójimo y aplaca la ira de sus enemigos! Ya que la alabanza libera!

 

En vez de sentirse presos y miserables por las circunstancias tan adversas por lo que estaban pasando, ellos optaron por usar las propias cadenas que les ataban para tocar el ritmo que acompañaba sus alabanzas en ese momento de gloria a Dios!  Ellos escogieron mirar a Dios y no aquello que estaba sucediendo con ellos.  Ellos rechazaron  la murmuración, la tristeza, el rencor y el orgullo y escogieron la alabanza!

 

¡La alabanza LIBERTA! “…De repente, sobrevino tamaño terremoto, que sacudió las bases de la prisión, y se abrieron todas las puertas, y se soltaron las cadenas de todos…”  ¿De qué se trata?  De un gran milagro!! La alabanza rompió las cadenas!!  Eso es lo que sucede cuando alabamos, cosas suceden en el mundo espiritual y aquello que parecía imposible de suceder, de repente sucedió!  Era algo sobrenatural, era inesperado, era libertador!  Alaba a Dios, y verás que lo imposible sucederá!

 

¡La alabanza TRANQUILIZA! Sí, porque la persona que alaba mantiene su mirada en QUIEN puede transformar las peores circunstancias en una bendición.  Produce paz interior, ya que nuestros sentimientos son sustentados por Dios, que nos inspira a seguir a pesar de lo que estamos pasando en el momento.

 

¡La alabanza INSPIRA!  Eso por que provoca que las personas que nos rodean comiencen a tener la misma visión que tenemos sobre la situación.  Piensa, ellos estaban rodeados de delincuentes, asesinos, hombres que tal vez habían cometido crímenes horrendos…  Pero esos hombre no huyeron cuando se abrieron las puertas, ni siquiera pensaron en eso!

 

¿Por qué? Porque fueron inspirados por aquellos hombres que habían estado horas e horas alabando a Dios en medio de una circunstancia tan miserable!  Todos permanecieron en sus lugares… todos colaboraron…  De la misma manera, querida amiga, cuando asumes una postura correcta, proclamando con tu boca que confías en el Poder de Dios, y alabas en medio a las tribulaciones, incluso los más incrédulos que están cerca de ti, serán inspirados!

 

La alabanza APLACA. El carcelero cambió en relación a Pablo y Silas cuando vio la actitud de ellos. ÉL era un hombre de autoridad y debía prestar cuentas por los presos que estaban bajo su custodia si acaso escapasen. Sin embargo, cuando vio que todos los presos estaban allí, y que no habían huido, entonces quiso oír lo que ellos tenían que decir, quiso saber sobre ese poder que liberta, esa alabanza que da paz y que inspira!  Y él también fue salvo, y bendijo a los siervos de Dios y compartió esa bendición con su familia!

 

¡Mira cuanta bendición fue liberada por la alabanza de algunos que creyeron en el poder que Dios tenía para obrar milagros! Y muchos milagros sucedieron esa noche! Y de la misma manera muchos milagros pueden suceder en tu vida a partir de hoy, en la medida que la ALABANZA se haga parte de tu vida.

 

Alaba a Dios querida, sí, ahora, aunque todo parezca perdido, aunque todo esté cayendo bajo sus pies, aunque él esté haciendo algo que te de rabia, y a pesar de que todos continúen diciendo que es imposible, aunque tú misma veas que parece que no hay vuelta… ALABA!  Reconoce a Dios en tu vida, exalta el carácter de Dios, declara que Él es capaz, no sólo con tus palabras, pero declárelo con tus actitudes!  Dile a todos que cree en un milagro, declara que Dios sí puede!  Proclama que Dios es Fiel, que no fallará, que no miente, que es un Dios de restauración, que ÉL está contigo, que hará un milagro! ALABA con tus labios y con tu vida

¡Y prepárate para ver esos milagros suceder!

¡Y prepárate para ver las cadenas siendo quebradas, las corrientes siendo destruidas, las puertas siendo abiertas y la paz entrando en tu corazón para siempre!

 

Un abrazo,

 

Paula.

LA FE QUE SE VE...

15:09 @ 11/11/2008

LA FE QUE SE VE

 Hechos 14: 9-10

“Y un hombre de Listra, impotente de los pies, estaba sentado, cojo desde el vientre de su madre, que jamás había andado.  Este oyó hablar á Pablo; el cual, como puso los ojos en Él, y vio que tenía fe para ser sano, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y saltó, y anduvo.”

 

Una vez más vengo a ti con una palabra de Dios.

Esta vez, no parece ser un tema nuevo, pues ya hemos hablado sobre la fe en otras tantas ocasiones, sin embargo, es de una revelación profunda para nuestras vidas y puede cambiar nuestra visión del mundo y nuestra relación con Dios.

 

Este domingo, mientras meditábamos con nuestro grupo de discípulos en el capítulo 14 del libro de Hechos, nos encontramos con este evento de Pablo, que es poco mencionado en relatos que hablan de la vida del apóstol; donde en su primer viaje misionero, se encuentra a un hombre, cojo de nacimiento y ocurre un episodio de cura milagrosa de una manera poco convencional.

 

Digo de manera poco convencional, porque no vemos aquí el padrón normal donde se imponían manos o se hacía alguna oración de cura.  Aquí Pablo simplemente lo miró, y vio en este hombre el ingrediente principal para que el milagro sucediera.  Lo miró y vio que tenía fe.

 

Quien sabe este hombre estaba postrado por años clamando y pidiendo a Dios la cura para su enfermedad. Nada se sabe de él, pero quienes ya sufrimos algún tipo de desgracia, principalmente una que parece imposible de solucionarse, sabemos que en el fondo de nuestro corazón siempre hay un deseo, una esperanza de solución, un anhelo por un milagro.  Con seguridad este era el caso de este hombre, cuyo nombre desconocemos, pero que estaba allí, en el lugar correcto, en el momento oportuno, oyendo el mensaje de redención en Jesucristo.

 

Cuando él oyó hablar de este Jesús, cuando escuchó las Buenas Nuevas de Salvación, entonces, algo sucedió en su corazón, y nació en él una semilla, la semilla de la fe, pues comenzó a creer que este mismo Dios que había enviado a su Hijo Jesucristo para morir por nuestros pecados, y que había demostrado tanto amor al punto de derramar su propia vida a favor nuestro, también podría desplegar su poder en ese mismo instante y curarle de esa enfermedad que le aquejaba por tantos años.

 

Pablo vio fe.  ¿Cómo se ve la fe?  ¿Qué había en el rostro de ese hombre que demostraba su fe en Dios? ¿Qué gesto hizo? ¿Qué palabras pronunció?  Quizás fue algo simple, un gesto de confianza, de convicción en AQUEL que podría sanarle.

 

Y bueno, otra vez estamos aquí hablando de fe.  Pues la fe es el ingrediente principal para que el milagro de la restauración del matrimonio suceda. En Hebreos dice que sin fe es imposible agradar a Dios.  También Pablo nos habla de que la fe sin obras es muerta, pues es necesario no solamente que proclamemos que tenemos fe, sino también que vivamos la fe en Dios.

 

¿Cómo es una actitud de fe?  Cuando declaramos que tenemos fe en Dios, estamos haciendo un juicio positivo de El, declarando que creemos que El tiene el Poder suficiente para realizar ese acto por el cual hemos clamado y que a los ojos de los hombres parece ser imposible.  Ese juicio positivo, actúa como liberador del poder de Dios, y en las regiones espirituales algo sucede cuando vivimos la fe de manera profunda. 

 

Si FE es la certeza de lo que se espera y la convicción de aquello que no se ve (Heb 11:1), entonces un acto de fe sería aquel que comprobara anticipadamente aquello que esperamos con certeza.

 

Piense en un hombre que ora pidiendo lluvia para la tierra, para que pueda plantar y que así haya frutos.  Una actitud de fe sería que él se preparara para la lluvia, arando la tierra, abriendo surcos, de tal manera que cuando la lluvia cayese, todo estuviera preparado para recibir el milagro. Tal vez, este mismo hombre ande constantemente con un paraguas, y las personas le pregunten el por qué anda con un paraguas en un lugar de sequía, y tal vez él responda, porque sé que va a llover y me estoy preparando para cuando eso suceda.

 

Así es una actitud de fe, querida(o) amiga(o), es una demostración clara y efectiva de aquello que dices creerle a Dios.  Si en nuestro caso hablamos de restaurar relaciones rotas, no podemos clamar a Dios pidiendo la restauración y luego echar a perder todo tomando actitudes hostiles con nuestro cónyuge.   Si oramos por la restauración y tenemos fe que Dios así lo hará, no podemos poner a nuestros hijos contra su padre (madre), ni hablar mal de él (ella) delante de nuestros familiares o amigos… No podemos destruir el hogar y cerrar todas las puertas y cortar todos los puentes, pues esas serían actitudes de aquél que no tiene fe, de aquél que no cree que Dios puede realmente restaurar su matrimonio y su familia.

 

Pablo vio en él su fe.  ¿Qué es lo que Dios ha visto en ti?  ¿Será que ha mirado hacia tu corazón y ha visto esa fe que no duda, que no teme, que no desmaya?  ¿Tus actitudes, acciones, palabras y gestos están de acuerdo con tu clamor por la restauración? ¿Tus amistades, parientes y compañeros de trabajo, pueden ver en ti esa mirada de fe respecto a la restauración de tu familia? ¿Hay en tu boca palabras de esperanza o de amargura, de fe o de desánimo, de confianza o de pesimismo?

 

Es tiempo de actuar.  Dios desea no solamente que digamos que creemos pero que vivamos la fe dando pasos concretos en esa dirección.  Comience entonces a prepararse para recibir la bendición por la que ha clamado día y noche.  Proclame esa verdad y dé testimonio de ella con sus actitudes.  Créale a Dios y testifique de su poder andando en fe, haciendo un juicio positivo de que ÉL hará la obra que a los ojos humanos parece imposible.

 

No hay nada imposible para Dios. NADA. No hay corazón duro suficiente para resistir el poder persuasivo de Dios. NO HAY NINGUNO.  Nada limita el Poder de Dios. NADA.  Nadie puede huir de su presencia. NADIE.  Dios es Todopoderoso, es Magnífico, es Soberano y domina sobre todo y todos. Nada es imposible para El.  Y ese Dios tan grande, está dispuesto a desplegar su poder a favor de tu familia, para que haya restauración, para que haya cura y para que su Nombre sea glorificado.

 

Alabemos a Dios por fe, pues esta bendición que pedimos, será hecha. Lo creí y así se hizo conmigo. Créelo y así será hecho contigo. Ten fe, muestra esa fe, vive y proclama esa fe. Y alaba a Dios por lo que El ya hizo.

Amén.

 

Paula.

 

Querida(o) amiga(o):

 

        Una vez más me dirijo a ti en medio de tu tribulación.

        A veces, en medio de las crisis, tenemos la tendencia a perder la visión y nos desesperamos.  Principalmente cuando miramos las circunstancias, y ellas nos revelan que aún nuestro milagro está lejos de suceder.  O aún más, cuando la persona que amamos y por la cual oramos, hace algo que nos hiere, que nos afecta profundamente.  En esos momentos todo se desmorona, perdemos otra vez la perspectiva. Nuestro suelo se nos mueve y todo cae. 

        Es en ese momento en que nos hacemos vulnerables.  Nos exponemos a ser tentados por el enemigo.  Es por eso que oportunamente Salomón en sus proverbios escribió: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él depende tu vida.” 

Si dejamos que sentimientos negativos, heridas y rencores entren en nuestro corazón, pondremos en peligro nuestra integridad, nuestra relación con Dios y con el prójimo.  ¿Pero cómo guardar el corazón cuando vivimos con la persona y/o estamos constantemente expuestos a sus heridas u ofensas?   Dios no nos ordena abstenernos de la persona, pero sí nos ordena guardar nuestro corazón, protegerlo, guardarlo del mal que lo asola y amenaza.  Jesús clamó al Padre: No te pido que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.  Ese es su clamor actual por nosotros. Él quiere que pasemos por este desierto sin dejar que el sol haga llagas en nuestra piel.  Para eso, El nos dará los “oasis” y abrirá caminos nuevos, de restauración para que podamos andar.

        Sin embargo, a veces es nuestro propio corazón que se levanta como un poderoso enemigo contra la promesa que esperamos ver cumplida.  Cuando una raíz de amargura se instala y la herida comienza a supurar dolor, entonces asumimos posturas y tomamos actitudes que no ayudan a Dios en el proceso de restauración.  Muchas veces, cuando esto sucede, pensamos erróneamente que Dios nos está llevando a “dar un tiempo” en relación a la otra persona.  Asumiendo que es  un camino de Dios, tomamos una postura de indiferencia o a veces incluso de hostilidad contra la otra persona después de habernos sentido rechazados por ella.  Vemos eso como algo correcto, como “hacerle al otro sentir un poco lo que sentimos”.  Cambiamos nuestra actitud, de una postura reconciliadora, a una postura seca, sin vida, sin emociones, o hostil, con resentimiento.

        ¡Qué peligro!  Lo más peligroso es pensar que esa sea la dirección de Dios.  Creer que así estaremos causando algún “efecto” en nuestro cónyuge.  Es un engaño, asumir esa postura de indiferencia y descaso no es nada menos que tomar el lugar de Dios y escoger un camino engañoso para nuestra alma.  Es obvio que Dios jamás nos haría tomar un camino de rencor.  Él no obra así, Él siempre nos llevará a restaurar, a dar pasos de amor, de reconciliación y de paz.

        Hacer cosas para cambiar al otro, para hacerle reaccionar, es un camino humano para alcanzar un propósito divino.  No use sus armas, no está en ellas la salvación de su matrimonio.

        Cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar el evangelio a las ciudades, les dio una orden muy interesante.  Les dijo que si en alguna ocasión una ciudad les rechazaba y no recibía el mensaje de salvación, que al salir de la ciudad debían sacudir el polvo de sus pies. (Lc. 9:5)  En ocasiones leí explicaciones refiriéndose a este versículo como siendo algún tipo de venganza que los discípulos deberían tomar después de que aquella ciudad se negara a oír el mensaje de la Verdad.  Pero una actitud así no estaría de acuerdo con otras de Jesús donde nos enseñaba a caminar una milla extra, a dar la otra mejilla e incluso a amar a nuestro enemigos.

        En verdad, la mejor explicación que ya escuché, es aquella que dice que lo que Jesús quería en esta ocasión ordenar a sus discípulos era que se desvencijaran de la carga emocional negativa que ese evento de rechazo les podía haber causado y que dejasen en la propia ciudad todo sentimiento de rencor, ira o resentimiento causado por la experiencia hostil.  “Sacudirse el polvo de los pies” era la orden.  Dejar en aquella etapa, dejar atrás, aquello que podría impedirles de avanzar. El polvo de un camino hostil debía quedar en el camino hostil, y así estarían libres para “avanzar” por nuevos y libres caminos.

        Quizás podamos relacionarlo estrechamente con Hebreos 12:1 cuando el escritor nos amonesta diciendo: “Por tanto, hermanos, teniendo alrededor nuestro, una tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que nos está propuesta, puestos los ojos en Jesús…  Aquí está claro que el peso, y el pecado pueden ser elementos cruciales que impidan nuestro avance en la caminada cristiana.   El peso de las ofensas, las heridas, las marcas, los resentimientos, y la falta de perdón, el rencor, la ira, la falta de amor y todas los otros pecados que pueden surgir como producto de dejar que se anide en nuestro corazón algo indebido.  Despojarse es desnudarse, abandonar esa práctica… una vez más: sacudirse el polvo de los pies!!   Dios te ha propuesto una carrera querida(o) amiga(o) y esa carrera no es cualquier cosa, no es algo simple, es un camino de restauración, una larga jornada que lleva a la paz y armonía familiar y matrimonial.  Y ese peso puede impedirte el avance, y aún más, puede apartarte de la verdadera carrera y llevarte por otros caminos, lejos de la Voluntad de Dios. 

 

Por eso, vengo con este mensaje simple para tu vida hoy: Sacúdete el polvo de los pies!  Pues eso significa que entregues a Dios aquellos sentimientos que se han anidado en tu corazón que pueden ser un obstáculo para que tu relación matrimonial sea restaurada.  No dejes esas raíces de amargura entrar en tu corazón.  Guarda tu corazón.  Entrega esos sentimientos  Dios y extiende perdón a tu ofensor.  Renuncia a tus derechos y pídele a Dios que te dé la visión correcta sobre tu esposo(a).  No dejes que esos sentimientos te aparten de la Perfecta Voluntad de Dios y que sean motivo para que tu matrimonio se desmorone aún más.

 

Debemos vivir cada día con la porción necesaria de la Gracia de Dios.  Él está contigo. Él te ayudará.

 

Antes de terminar, me gustaría compartirte cómo fue la experiencia de los discípulos cuando vivieron este mandamiento que Jesús le dio.  En Hechos 13:51 cuenta que ellos se sacudieron el polvo de los pies de una ciudad que les rechazó.  Y en el siguiente versículo, después de haber sido obedientes y dejado hacia atrás aquella experiencia dolorosa, se cuenta: “y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo”.  Y a continuación siguieron la jornada que les estaba propuesta, animados, con alegría, siendo obedientes al Señor.

¡Esa es la bendición que nos espera cuando obedecemos al Señor y nos despojamos de todo peso y del pecado que nos asedia!  Nuestro corazón se llenará de alegría y de la presencia del Señor y tendremos una nueva visión de las circunstancias y del mundo que nos rodea.

 

Te invito a vivir esta experiencia!!  Sacúdete el polvo de los pies!! Ven a sentir gozo y la plenitud del Espíritu Santo!!

 

Un gran abrazo.

 

Paula.

       

 

Ahora es tiempo de buscar...

18:35 @ 13/09/2008

Sembrad para vosotros justicia y segad conforme a la misericordia. Abríos surcos, porque es tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y haga llover justicia para vosotros”.

Oseas 10 :12

 

Es tiempo de buscar…

 

Querida amiga…

 

Sé que has venido a la página una vez más en busca de una palabra de orientación y refrigerio para tu alma en medio de la crisis que enfrentas diariamente.

Hoy quiero compartir contigo esta palabra del profeta Oseas. Comienza con una orden, y así se siguen otros mandamientos.  Para nosotras que buscamos respuestas de oración, que oramos por milagros, esta promesa está repleta de significado.

 

Muchas veces, en nuestra búsqueda de Dios cuando enfrentamos la crisis, nos cansamos de actuar correctamente, o de esperar, pensando que hemos “hecho” tanto y aún no vemos nada en el horizonte, aún no se vislumbra ningún cambio.  Pero este texto nos muestra que nuestra orden es sembrar.  Sembrar lo correcto, los principios de Dios, las leyes espirituales que Dios nos pide que vivamos, ésa es la JUSTICIA de Dios, son los mandamientos tales como el amor, el perdón, la paciencia, etc. Y explica que la siega, es decir, la cosecha será según la misericordia de Dios, y no según merezcamos. 

¿Cuántas veces desmayamos en nuestra jornada cuando no “vemos” que sucede lo que esperamos recibir después de asumir ciertas actitudes “correctas”?  ¿Cuántas veces desanimamos cuando pedimos perdón o nos humillamos y el otro no reacciona como esperábamos o como “debería” reaccionar?  Es porque nos hemos engañado pensando que nuestra cosecha tiene que ser en la medida de la siembra, pero en realidad, cuando sembramos la justicia, es decir, cuando escogemos andar en los principios de la Palabra de Dios y actuar correctamente, lo que sembremos no será siempre la justicia, sino que a veces, por la misericordia y gracia de Dios, como una dádiva, como un regalo, veremos los frutos maravillosos de esa siembra, sin embargo, también habrá muchos momentos, permitidos en la soberanía de Dios, en que no veremos esas respuestas para nuestras actitudes o palabras, sino que aún tendremos que tener paciencia hasta experimentar la gracia y misericordia de Dios.

 

Ahora, la verdadera victoria, la alcanzaremos de otra manera, no solamente actuando como Dios desea que lo hagamos, sino andando por fe, porque nuestra gran prueba no es alcanzar solamente la meta de la restauración, pero sí ser aprobadas como hijas fieles, y perseverar en la fe en Dios mientras pasamos por este “valle de sombra y de muerte”.

Si queremos cosechar frutos y tener una siembra abundante, entonces, por fe debemos abrir surcos, preparar la tierra, y mirar hacia el futuro creyendo que Dios hará llover sobre nosotros la lluvia que necesitamos para que la tierra florezca.

 

Es tiempo de preparar la tierra amiga, tiempo de dar pasos como una mujer de fe, que cree en la restauración, que cree en el poder de Dios para transformar aún las circunstancias más difíciles!  Es tiempo de buscar al Señor, pues allí se encuentra la clave para una vida victoriosa!  Hay que buscar al Señor, hay que doblar las rodillas y clamar, eso preparará la tierra, para esperar la lluvia abundante que caerá y nos dará los frutos que pedimos a Dios.

 

Es tiempo de orar, tiempo de buscar, sin desmayar!  La palabra nos insta, “hasta que” llueva, hasta que caiga la lluvia, no hasta que veamos una nube asomándose en el horizonte, o el cielo nublándose… NO!  Debemos buscar al Señor hasta que caiga la lluvia abundante que moje la tierra y haga las semillas de justicia florecer!  Si cree, entonces busque, busque con todas sus fuerzas, sin cansarse, sin desmayar cuando el tiempo pasa y no ve nada!  Y no pare cuando vea la pequeña nube en el cielo, no es aún tiempo de parar de buscar, sólo debe parar cuando caiga la lluvia abundante y rica que mojará la tierra!! 

 

No se engañe, lo que usted le ha pedido a Dios no es simplemente que su esposo vuelva a casa o le acepte como esposa otra vez… No, usted desea un matrimonio feliz, una vida restaurada, una relación saludable… Y no puede para hasta que Dios haya hecho ese milagro en su matrimonio…  Usted sabe que si su marido vuelve a su lado pero su corazón no cambia, en poco tiempo estarán en la misma situación… por eso no apure las cosas, no se desespere para ver solo un resultado instantáneo que no dura… espere y confíe en el Señor…

 

Amiga, es tiempo de buscar al Señor… es tiempo de cuidar de su vida espiritual, de clamar y pedir que la lluvia de la justicia del Señor se derrame sobre su hogar… Busque! Busque con todas sus fuerzas, busque con sed y hambre de la justicia de Dios, con fuerzas, sin desmayar, ni desistir… sin cansarse, sin querer desistir… busque al Señor, en quien hallará las fuerzas para seguir y la sabiduría para saber qué hacer en el momento oportuno…

 

Ánimo… pronto la lluvia caerá… busca al Señor hasta entonces… y en poco tiempo, tu tierra florecerá…

 

Un gran abrazo,

 

Paula

 

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”                                                        Mateo 5

 

 

“Estad Quietos y sabed que YO Soy Dios”   Salmos 46:10

 

¡Qué palabra tan tremenda y al mismo tiempo tan fuerte!

 

EL salmo se inicia con una sentencia fuerte: Él es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Sí, tribulaciones, aquél tiempo en que todo parece oscurecerse, en que los problemas se levantan como olas gigantescas queriendo hundirnos!  Y aquí estamos otra vez, en medio de pruebas, de problemas, de dificultades… y ¿Cuál es la Palabra de Dios para nosotros en medio de este tiempo difícil?

 

Estad quietos, y sabed que yo soy Dios.

 

Dos mensajes. Dos órdenes. Estar quieto y saber.

Una depende de la otra. Solamente cuando me aquiete sabré que Él es Dios. Mejor dicho, solamente cuando me aquiete podré conocer a Dios.

Dios desea revelarse a mí, quiere revelar su Poder, su gracia, su sabiduría.  Él desea manifestar su Soberanía y Poder en nuestras vidas, sin embargo para que eso suceda, debemos primero aquietarnos, tranquilizarnos.

 

Pero, ¿cómo quedarme quieta cuando todo está derrumbándose a mis pies y todo parece fuera de control?

¡Exactamente esa es la orden de Dios: Aquiétese… Pare de hacer lo que siempre hace!

Pare de hacerlo “a su manera”, esas formas humanas que nunca resultan para controlar la situación  y deje que YO actúe!

 

Si Dios nos pide que nos estemos quietos, es porque somos personas inquietas, personas que estamos siempre “haciendo” algo, reaccionando, buscando “nuestros caminos” para solucionar los problemas…  Esta orden es una palabra de BASTA! Es hora de dejar que Dios actúe!

Tal vez usted se pregunte: ¿de qué forma he impedido que Dios actúe en mi vida?   Muchas veces, cuando nos levantamos en medio de las tribulaciones e intentamos mantener el control de las cosas y personas a través de nuestras artimañas, estamos impidiendo que Dios actúe.  Cuántas veces en medio de una crisis no nos quedamos noches enteras pensando en “formas” de solucionar los problemas? O cuántas veces pensamos en argumentos que podríamos usar contra personas que se habían levantado contra nosotros?

Y aquellas veces en que maquinamos planes para conseguir lo que queríamos?

Manipulaciones, sí, todas esas son manipulaciones, formas humanas de mantener el control, impidiendo la actuación de Dios.  La palabra manipular viene de la raíz “manipulare” que significa mantener el control en la mano.  Las manipulaciones son todas esas “mis maneras” bien nuestras de “actuar” en medio de las crisis.

Paremos un poco, y pensemos cuántas veces en nuestro matrimonio no usamos esas manipulaciones para conducir nuestras relaciones?  Cuántas veces no usamos esas “artimañas” para intentar manipular a nuestros maridos para que hicieran o dejaran de hacer aquello que nos hería o molestaba tanto?

Y hoy, cuando ya no hay más espacio para esas “artimañas”, llegamos delante de Dios y clamamos, muchas veces incluso murmurando, diciendo: Por qué me abandonaste Señor? Por qué me dejaste en medio de la crisis?  Pero Dios nunca se apartó, nosotros nos apartamos de él, y buscamos nuestros propios caminos, nuestras propias soluciones humanas, imperfectas.

Dios está siempre dispuesto a auxiliarnos en las tribulaciones, siempre…  una de las cualidades de su carácter revelada por medio de su nombre Jehová Shammah es esa: Él está ahí.  Él siempre está presente, siempre está atento a nuestra necesidad.  Él jamás negar-a ayuda a uno de sus hijos, porque es auxilio pronto en medio de las tribulaciones.

Sin embargo, ese socorro se hará real en nuestra vida cuando seamos obedientes a la orden de Dios en medio de la crisis: Estar quietos.  Solamente cuando abandonemos esas nuestras prácticas de manipulación y entreguemos el control TOTAL a Dios, es que podremos ver su PODER actuar en las regiones espirituales a nuestro favor.

Querida, vale totalmente la pena depositar el control de nuestras vidas y de todas las situaciones a Dios!

Nunca nadie se arrepintió ni se arrepentirá jamás de haber confiado en Él!  ÉL es totalmente confiable pues Él es perfecto, nunca falla, es Justo.  Por lo tanto, debemos abdicar del control de todo y entregar el control a ÉL, para que Él reine y veamos su gloria siendo manifestada en nuestras vidas.

Descanse en el Señor!  Pare de luchar! Pare de actuar a su manera!  Pare de darle “ayuditas” a Dios!  Entregue todo, descanse y espere!... Conozca a Dios!  Sepa quien es él!  Pruebe la bendición de descansar en Él!

Aquiétese! Y entonces conocerá el Poder y la Soberanía de Dios en su vida y en su circunstancia!

 

Dios le bendiga!

 

Paula

 

 

 

UNA PALABRA DE REFRIGERIO...

20:36 @ 01/06/2008

Hoy por el correo electrónico me llegó esta  Palabra que quiero compartir contigo:

 “Oh, Señor, ¿por cuánto tiempo debo clamar pidiendo ayuda antes que oigas? Clamo a gritos y es en vano, no hay respuesta. "¡Socorro!", grito pero nadie me viene a salvar. ¿Debo por siempre ver violencia y pesar a mi alrededor?

 

Y el Señor me respondió diciendo: Escribe mi respuesta en letras grandes y claras para que cualquiera pueda leerla de una mirada y corra a contarla a los demás. Pero las cosas que planeo no ocurrirán inmediatamente. Lentamente, con tranquilidad, pero con certeza se acerca el tiempo en que la visión se cumplirá. Si parece muy lento, no desesperes, porque estas cosas tendrán que ocurrir. Ten paciencia. No se retrasarán en un solo día. Nota esto: Los impíos confían en sí mismos y fracasan; pero el justo por su fe vivirá."

 

JESÚS

Habacuc 1:2; 2:2-4 (BD)

 

No os engañéis: Dios no puede ser burlado;

pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Aquél que siembra para la carne,

de la carne segará destrucción

y aquél que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará Vida eterna.

Por tanto, no nos cansemos de hacer el bien,

porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”

Gálatas 6: 7-9


Este es uno de los muchos principios absolutos del reino espiritual. Así como las leyes de la naturaleza rigen todo lo que sucede en el mundo natural y no pueden ser contestadas, de la misma manera, existen muchas leyes espirituales que rigen las esferas espirituales que no podemos ver, pero que existen y aunque no las conozcamos, estamos sujetos a ellas.


Este principio nos revela algo que muchos otros han explicado de diversas formas. Toda acción genera una reacción. La Biblia es categórica cuando advierte que podemos engañar a los seres humanos, podemos inclusive engañarnos a nosotros mismos, pero no podemos engañar a Dios. Qué significa esto? Será que alguien ostentó algún día la posibilidad de engañar a Dios? Tal vez no declaradamente, pero cuando un ser humano vive su vida pensando que no hay mañana y sin considerar las consecuencias de sus acciones, ciertamente se está engañando y de cierta forma cree estar “driblando el destino” (en otras palabras, engañando a Dios).


Pero tan cierto como es que Dios existe, es la verdad de que no podemos engañar a Dios, pues aunque no queramos, todo aquello que sembremos, eso también vamos a cosechar.

Si somos pesimistas, este sería un buen punto para desanimarnos, pensando entonces que todas las malas decisiones que tomamos ya afectaron lo suficiente nuestras vidas como para que no valga la pena continuar viviendo. Pero desde una perspectiva positiva, podemos mirar el texto y ver que con la misma fuerza que la siembra de semillas corruptas genera corrupción, la siembra de semillas buenas puede generar “frutos” eternos, que perduren para siempre y que nos traigan bendición a nosotros y a los que nos rodean, que son directamente afectados por nuestra decisiones.


Cuando sembramos para la carne, esto es, cuando tomamos decisiones basados en nosotros mismos, nuestros deseos egoístas y la satisfacción de los mismos, entonces, tal como lo explica el versículo, cosecharemos destrucción y corrupción de la propia carne, es decir, las propias decisiones que tomemos, ya que están basadas en deseos egoístas, generarán consecuencias amargas para nosotros y los que nos rodean.

Cuando enfrentamos una crisis matrimonial, continuamente somos tentados a tomar este tipo de decisiones, carnales, egoístas, que no nos llevan a restaurar, pero al contrario, nos hacen quebrar los lazos más de lo que ya están por causa del desgaste del tiempo y las crisis. Las decisiones carnales están basadas en orgullo, esa postura rígida de autosuficiencia que se auto-proclama independiente, que no necesita de nadie, que no quiere ceder, que se ve como correcto y evita dar pasos donde tenga que humillarse o reconocer errores.


Sembrar para el Espírito, por el contrario, significa tomar decisiones que estén de acuerdo con la Voluntad de Dios, es decir, decisiones que nos lleven a acercarnos a lo que Dios espera o desea de nosotros en medio de aquella situación. Para poder tomar este tipo de decisiones, es absolutamente necesario que estemos en sintonía con Dios, que conozcamos sus principios y su modo de actuar, para que demos pasos firmes en el camino que ÉL preparó para nosotros.


Querida amiga, si hasta hoy has sembrado para la carne, tal vez te resten muchos sacos de cosechas amargas almacenados en tu alacena que aún debes aguantar... Quien sabe hace poco hayas comenzado a sembrar frutos eternos... quien sabe aún ni hayas comenzado y te sea necesario comenzar a sembrar las semillas de restauración y amor que te darán los frutos que le has pedido a Dios...


No te olvides, para que podamos cosechar frutos eternos, debemos comenzar hoy mismo a sembrar las semillas para el Espíritu, tomando decisiones alineadas con la Voluntad de Dios, que nos lleven a construir y edificar y no a quebrar y separar.


Cuando haya pasado el tiempo, y tal vez estés cansada o desanimada porque pareciera que tu siembra ha sido en vano, no te olvides que todo tiene su tiempo, y que hay un tiempo propio para que el fruto esté listo y lo puedas disfrutar. Por eso, no te desanimes, no mires el tiempo que pasa tan lento, sólo continúa sembrando, sigue haciendo tu parte y dando pasos en la Voluntad de Dios, que cuando llegue el tiempo correcto, disfrutarás de la cosecha maravillosa que Dios preparó para ti.


Dios te dice: “...Porque YO sé los pensamientos que tengo respecto de ti, pensamientos de paz y no de mal, para darte el fin que deseas...” Jeremias 29:11


Deseo y oro que al leer estas líneas tomes fuerzas para continuar, a pesar de las circunstancias... falta poco...


Abrazos...

 

Lejos está el Señor de los impíos...

mas Él oye la oración de los justos.”

Proverbios 15:29


Amiga...

Tú que has llegado a esta página después de navegar en internet buscando respuestas para la crisis que estás enfrentando en tu casamiento. Para ti, que no sabes qué camino tomar y te sientes tan confusa y aturdida por la realidad que te cae como un peso sobre tus hombros...

A ti, que no entiendes el por qué de lo que enfrentas y no visualizas nada que te dé esperanza en el horizonte... Para ti, que te sientes lejos de Dios, pero al mismo tiempo sabes que Él es el único que tal vez te pueda ayudar... para ti son estas líneas.


El proverbio citado encima contiene una grande y profunda verdad. Nos lleva a comprender el camino a seguir cuando nos hallamos en tribulación y en medio de una gran tormenta. Muchas veces sentimos que a pesar de pedirle ayuda a Dios, nuestras oraciones no pasan del techo... es como si ÉL estuviera lejos... como si no nos escuchara... Pero la Biblia dice que sus oídos están atentos a las oraciones de los justos... Quienes son esos justos? Quienes son los impíos? Por qué está lejos de los impíos y cerca de los justos?


En Isaías 59:2 la Palabra nos explica claramente que nuestros pecados hicieron una separación entre nosotros y Dios. Ese pecado se ha tornado un abismo que nos separa de una relación íntima y personal con Dios y retiene la mano de Dios que obra con Poder a nuestro favor. Somos impíos, cuando estamos lejos de Dios, por causa del pecado... Y cómo entonces nos hacemos justos? En Romanos 5: 8 dice que Dios muestra su amor hacia nosotros, en que a pesar de ser pecadores, envió a Cristo a morir por nosotros. Ese amor expresado a través del envío de Jesús, fue el camino que ÉL hizo hacia nosotros, el puente, para que ahora tuviésemos otra vez la oportunidad de acercarnos a Él y ser transformados en justos.


Cuando nos acercamos a Dios reconociendo el sacrificio que Jesús hizo en la cruz, entonces Dios nos recibe como hijos y nos hace justos otra vez. Esa división que había y que nos alejaba de Dios se disipa y ahora tenemos la oportunidad de relacionarnos con Dios de manera personal e íntima y nuestras oraciones pueden ser oídas y atendidas.


Entonces, si no sabes cómo encontrar el camino de vuelta en medio de la crisis... Ya sabes el primer paso: debes reconciliarte con Dios Padre, por medio de Jesucristo. Luego, debes confiar en su Pleno Poder para transformar tu desgracia en una bendición. Para eso, debes comenzar a buscar estar en la presencia de Dios en oración y clamar para que ÉL haga una obra poderosa de restauración en tu vida y en la de tu familia.


En la medida que te acerques a Dios, irás sintiendo la Paz que promete su Palabra, esa “paz que sobrepasa todo entendimiento” que no comprendemos pero que reina en nuestro corazón.

Ahí, verás cumplida otra promesa de Dios, que dice: “La oración eficaz del justo, puede mucho”, lo que significa que Dios hará cosas maravillosas a través de tus oraciones, en la medida que por fe, creas que Dios tiene el poder suficiente para obrar en situaciones imposibles y que te sometas a la Voluntad de Dios que es siempre buena, agradable y perfecta.


Por eso, entrégale tu vida a Dios en primer lugar... Acepta a Jesucristo como tu Salvador y como aquél que hizo el camino hacia Dios... y luego comienza a entregar tus cargas a Él en oración, como una sierva justa, y en poco tiempo, comenzarás a ver respuestas...


Busca primeramente el Reino de Dios y su justicia... y todas las demás cosas, te serán añadidas...” Mateo 6:33

 

Querida Amiga...


Cuando estamos em medio de la tribulación, la confusión es el primer síntoma que sentimos, además de la desesperación por encontrar respuestas y soluciones para poder salir del pozo donde nos encontramos. Em medio de la desesperación, a veces simplemente clamamos a Dios para que nuestro marido vuelva a nosotras, pues él ha abandonado el hogar y es eso lo que más nos duele y nos perturba...

Pero la pregunta es: ¿Será solamente eso lo necesario para que todo vuelva a ser como antes? Si tan solo vuelve a nuestro lado, ¿Habremos superado la crisis? ¿Acabarán allí nuestros problemas?

A veces pensamos que sí... pero si paramos sólo por un momento, nos daremos cuenta que no es verdad... que sólo el regreso de nuestro amado al hogar no es suficiente... muchas cosas se fueron rompiendo en el camino y circunstancias fueron cambiando la realidad hasta el punto en que todo se quebró...


Entonces, te pregunto hoy: ¿Deseas la reconciliación o la restauración?


Reconciliarte significaría simplemente juntar los cuerpos otra vez, hacer las paces momentaneamente, hacer una tregua en medio de una batalla... pero en realidad nos se solucionarían los problemas, porque para que haya una solución verdadera y duradera, es necesario que sucedan cambios profundos, que hayas transformaciones en las bases de nuestra relación.


El peligro de anhelar solamente una reconciliación, es que cuando tu marido regrese, ya que esa era tu meta, te relajes, pares de orar y de luchar por la relación y eso desencadene una crisis en corto plazo, que puede llegar a ser mayor que la anterior, pues los problemas que no fueron resueltos, terminaron por emerger y esta vez causar la separación definitiva.


Entonces, considera mis palabras... Dios es un Dios de restauración... ÉL desea restaurar tu vida, la de tu marido y tu relación con él... para eso debe trabajar en tu carácter, en el de tu marido, mostrando los errores y fallas que les llevaron a ese punto de quiebre... Ese proceso de transformación, muchas veces, Dios lo realiza mientras están separados, tratando en cada uno separadamente, mostrándoles sus errores...


A veces, por nuestra prisa, porque no podemos esperar, forzamos las cosas para volver a estar junto a nuestros maridos, y no dejamos que Dios realice el proceso de restauración a SU manera y en SU tiempo.


Cuando Dios hace algo, lo hace bien hecho, una OBRA PERFECTA... y es esa obra que te ofrece ahora... un trabajo de joyería en tu casamiento... Pero debes confiar en EL y dejarte tratar mientras estás en tu “desierto” de sufrimiento... No endurezcas tu corazón, ni andes ansiosa queriano apurar las cosas... Déjalo que lo haga como ÉL lo determinó, y espera que termine antes de querer probar si su obra está terminada...


A veces demorará un poco más...pero al final, habrá valido la pena... pues será una obra que permanece para siempre...


Por eso querida amiga... pregúntate: ¿Deseas solamente la reconciliación o entiendes que es necesaria la restauración para que alcances realmente la felicidad plena junto a tu familia?


Que Dios nos dé sabiduría en medio de la crisis, para saber cómo pedir... qué pedir... y de esa manera... recibir...


...y no tenéis lo que deseais porque no pedís... pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites...” Santiago 4:2-3


Un abrazo fuerte a la distancia...


Paula

NUEVO MAIL

19:32 @ 02/05/2008

Queridas amigas:

A partir de ahora tenemos un mail especial para contactos de emergencia:

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Esperamos tus noticias!