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NUNCA DESMAYES... Tienes fe?

00:04 @ 06/04/2008

Querida Amiga:

 

            Sé que en estos momentos de crisis, tus ojos se oscurecen por las lágrimas y la confusión te ciega para ver la luz al final del túnel, pero Dios tiene una respuesta para ti a través de estas líneas.  Abre tu corazón para recibir la Palabra de Dios y lee conmigo la parábola que Jesús dejó registrada en Lucas 18:1-8.

 

“También les refirió una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,

diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.  

Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.  

 

Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.  

 

Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto.  

 

¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?  

Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?  

 

Cuando Jesús estuvo entre nosotros, sabía que muchísimas veces nos veríamos en la necesidad de usar la herramienta de la oración para clamar a Dios por nuestras necesidades y dificultades. Y como Él experimentó nuestra humanidad y vivió en nuestra carne, él sabía que el DESÁNIMO sería un enemigo que tendríamos que enfrentar diariamente.  El desánimo es una baja en nuestro termómetro emocional que no nos deja mirar hacia delante con esperanza. Parece como si nos cayese el peso de la realidad encima y nos impidiese de mirar a Dios en fe creyendo que Él hará un milagro... el milagro que necesitamos.

 

Tu milagro está al final de una jornada de oración en fe... debes clamar al Señor por la restauración de tu casamiento, debes clamar por tu esposo(a) y debes clamar por tu familia, por tus hijos... Dios es suficientemente Poderoso para hacer ese milagro!  Pero ahí está muchas veces el problema... el desánimo nos hace parar... nos detiene en la jornada, nos quita la esperanza y nos roba la fe... Nos lanza un balde de agua fría mostrándonos la “realidad”, las circunstancias, y nos sopla suavemente en el oído el siguiente pensamiento: No vale la pena, en tu caso no hay solución! Para qué seguir orando? Será que tus oraciones están realmente siendo escuchadas? Mira las circunstancias! Todo parece peor!

No escuches esa voz!  Ella sólo te llevará cada vez más lejos del propósito de Dios, y por el camino de la depresión y la angustia... Dios te ofrece un camino de esperanza, pero debes clamar a Él incesantemente, hasta que recibas tu milagro!

 

La viuda tenía un caso difícil por el cual clamaba día y noche... ella sabía que ese juez, aunque injusto, tenía la autoridad y poder para decretar a su favor... Ella insistió, ella continuó clamando, hasta que recibió lo que esperaba...

Mira las palabras alentadoras de Jesús, a través de sus preguntas:

¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?

 

Piensa conmigo, si aquél juez, que era injusto, que no temía a Dios ni tenía un corazón noble, se movió a misericordia y finalmente concedió lo que ella pedía, ¿acaso Dios, que es infinito en misericordia y nos ama con amor eterno, no responderá nuestros clamores diarios y constantes, siendo que somos sus escogidos y que buscamos su Voluntad?

¿Se tardará en responderles?  

¿Acaso se tardará en responder un clamor de esos, cuando su más grande deseo es ver las familias restauradas, los casamientos reestructurados, las vidas salvas y las personas viviendo vidas abundantes?

 

Él afirma para terminar, como una promesa absoluta y certera: Escucha, PRONTO TE HARÁ JUSTICIA!!! En breve verás tu milagro! Así como yo lo vi en mi vida, en mi casamiento, así como lo veo todos los días y como le agradezco a Dios infinitamente por haber cambiado mi historia!

 

La distancia entre nuestro milagro y nosotros está en la medida de la FE.  Fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.  Tal vez hoy miras las circunstancias y ves todo negativo, parece imposible... pero la Fe nos permite ver no lo que es, pero lo que será.  Si has clamado, si clamas a Dios por tu casamiento, por tu familia, Dios hará el milagro, Dios restaurará, pero debes tener Fe que Dios operará a tu favor, debes liberar el Poder de Dios en tu favor a través de la fe en su poder y suficiencia para realizar ese milagro!  Cree, confía, espera... Dios hará el milagro de la restauración... No pares de orar, no te paralices, no te detengas... no desistas... no mires las circunstancias,.... no mires hacia atrás... no pienses lo peor... cree, confía, espera... míralo a Él... afírmate de Él... purifícate, entrega tu corazón a Él y clama por tu milagro...

 

Jesús te pregunta: Hija(o)... ¿hallaré fe en tu corazón?

 

Comentários

(19:00 @ 17/04/2008) Anônimo disse:
Cómo debemos orar, a veces no sé si lo estoy haciendo bien.... cuando empiezo a orar me distraigo en otras cosas y tengo que volver a concentrarme...no sé si hay alguna forma en especial para hacerlo¿

(19:05 @ 22/04/2008) Paula disse:
Sólo debes orar con fe... en la Biblia también dice que si no sabes cómo pedir, puedes clamar que el propio Espíritu Santo te guiará para que sepas cómo orar... Si te desconcentras con facilidad es posible que estés tan ansiosa por el futuro o por lo que pides, que no consigues descansar en el POder de Dios para obrar a tu favor... EN FIlipenses 4 la Biblia nos enseña a hacer conocidas nuestras peticiones a través de oraciones, súplicas, con acciones de graias... Haz la prueba... comienza a confesar tus temores primero al Señor, cuéntale tus dolores y preocupaciones...luego comienza a clamar por aquello que esperas... Y así, como dice en el texto que sigue, la Paz de Dios, que sobrepasa nuestro entendimiento, guardará tu mente y corazón en Cristo JEsús... así hallarás la paz que buscas....